Albert Sánchez Piñol: “La Barcelona de 1714 es el ‘far west’ de los catalanes”

El escritor publica ‘Victus’, una

monumental novela de más de 600 páginas

Albert Sánchez Piñol:

Vuelve Albert Sánchez Piñol. El escritor vivo más traducido de la literatura catalana publica, hoy, Victus (La Campana), una monumental –más de 600 páginas– novela centrada en el asedio que sufrió Barcelona en 1714 por parte de las tropas borbónicas y que concluyeron el Onze de Setembre con los resultados ya sabidos.

Sánchez Piñol (Barcelona, 1965), que no había escrito nada en castellano, ha utilizado por primera vez esta lengua para dar vida a las aventuras de Martí Zuviria, un aprendiz de ingeniero militar –descreído, próximo a los antihéroes de la picaresca– que, después de un periodo de formación en Francia, se verá implicado en varios acontecimientos en Madrid, Almansa, Tortosa… y finalmente Barcelona.

Conocerá personajes históricos como el duque de Berwick, que dirigió la toma de la ciudad; el general Villarroel, un castellano que la defendió heroicamente; el ingeniero francés Vauban, que convirtió la guerra en un apasionante ejercicio de la inteligencia; el abogado Rafael Casanova, director de un lucrativo bufete no siempre del todo eficaz…

A caballo entre el humor y la épica, en Victus recibe todo el mundo: Felipe V (Felipito), su rival Carlos III (el Karlangas), los políticos y nobles catalanes… Sólo se salvan Villarroel y las clases populares de una ciudad que empujan sus dirigentes a una resistencia irracional pero cuya fuerza simbólica sigue activa casi trescientos años después.

Sánchez Piñol, antropólogo de profesión, debutó con el ensayo sobre dictadores Payasos y monstruos (2000), siguieron los cuentos de Las edades de oro (2001) –uno de los cuales, El bosque, ha dado pie a una película a que se estrena este viernes en Sitges-, pero lo que le ha catapultado a la fama han sido sus novelas La piel fría (2002) y Pandora en el Congo (2005).

Victus tiene un registro radicalmente diferente a sus otras obras…
He hecho de todo: guiones, ensayos, artículos de prensa… Y la novela histórica es una cosa que no había probado nunca.

Para empezar, está en castellano…
Las fuentes históricas están en castellano, en un castellano muy rico… Pero la verdad es que no sé cómo responderle, alguna bofetada ya me ha caído, algún columnista me ha llamado cabrón. Sin embargo… La verdad es que no me hubiera imaginado nunca que escribiría en castellano, pero me salió así. Entiendo que puede decepcionar a alguna gente pero un creador se tiene que dejar llevar, no racionalizar nada. Los autores somos instrumentos. El cambio de idioma me ha permitido un distanciamiento con respecto a los hechos.

¿Por qué el Onze de Setembre?
Ha sido muy tratado por la política y desde la ideología pero tengo que decir, como narrador, que es la tragedia perfecta.

¿Quiere decir?
1714 tendría que ser un género, yo creo que ya lo es, de la misma manera que para los norteamericanos lo es el far west. Encontramos todos los elementos dramáticos en un modo superlativo. Hay muchos pueblos que han declarado la guerra a un tirano, pero nosotros a dos a la vez, el español y el francés. Cada generación tiene una visión nueva. Hay docenas de novelas, en castellano más que en catalán. En el siglo XIX muchos catalanes escribían en castellano, no había ningún problema con la supervivencia del idioma. Y es curioso que algunos, en el XIX, explican que han hecho la novela porque, como todos los niños, de pequeños en vez de jugar a indios y cowboys, los chiquillos barceloneses jugaban a la calle a borbónicos y austracistas.

De hecho, La piel fría y Pandora en el Congo son también asedios.
Me he dado cuenta después: siempre hablo de asedios… Victus es una novela sobre la poliorcètica, el arte de asediar ciudades. En aquella época había toda una cultura de la guerra, un sistema académico dedicado a aprender cómo destruir ciudades y defenderlas. Las fortalezas eran hechas por una élite, los ingenieros militares, que eran unos profesionales muy buscados por los reyes. Era la técnica más racionalista de todas. Y yo cojo a un individuo procedente de una escuela así y lo pongo enl asedio más irracional de todos los de la época, el de Barcelona. Se sabía que una fortaleza duraba como mucho 34 días, y Barcelona resistió un año y un mes. Gracias a una guarnición no profesional, de los vecinos, muy valerosa y a un mando muy bueno, del general Villarroel. Para Zuviría, el narrador, la guerra se parece a la concepción que tiene un relojero de los relojes, y llega aquí y se encuentra una salvajada.

¿Qué parte de ficción y de hechos reales encontramos?
La vida privada es ficción. El resto, todas las operaciones militares y hechos históricos, son reales, incluso las escaramuzas. He hecho muchas veces un arrastrar, poniendo los mismos textos de la época cambiando la puntuación para actualizarla. Me sorprende que las cosas que la gente encuentra más inverosímiles son las reales. El 1714 lo explica la rauxa, no el seny.

La voz narrativa es el hallazgo de la obra, este Martí Zuviria, el protagonista que, a pesar de estar allí, en el siglo XVIII, utiliza un lenguaje muy actual y popular, casi vulgar, con interjecciones, renombres, palabrotas y todo lo que se quiera. Al principio sorprende un poco porque uno está acostumbrado a leer estos temas con una imitación del lenguaje de época…
El lenguaje antiguo solemniza falsamente. Lo peor que podía hacer era una cosa solemne, porque el Onze de Setembre es una cosa sagrada, eso quiere decir que no te puedes acercar de cualquier manera, y justamente eso hago yo: lo desacralizo. El Monstruo es Luis XIV, el Karlangas Carlos III… Quería una historia explicada desde abajo, del pueblo, del catalán que soportó esos años tan trágicos. Cuando entras en la historia acabas asumiendo este punto de vista. Martí Zuviria existió, fue ayudante de Villarroel, y participó en las operaciones que salen, aunque me invento su vida entera, claro, porque las lagunas de los historiadores son el paraíso de los narradores. Y le hago hablar con este registro violento.

Es una historia dictada, de hecho, por el Zuviria, ya grande, a una mujer austriaca, la Waltraud, a la cual no para de insultar: zopenca, culona… Espero que las feministas no le critiquen demasiado…
Espero que no, porque, en realidad, el alter ego del autor no es el Zuviria, como puede parecer, sino la Waltraud.

Ahora sí que me deja confuso.
Me he tomado la pastilla antes de salir de casa, tranquilo, pero es verdad: yo me sentía como ella, con un payo con tricornio que me iba dictando la historia. Gracias a la Waltraud se escribió este libro. Zuviria le dicta su experiencia de 1714 ya de viejo, cerca de la revolución francesa. Pero quiero hacer toda una colección de novelas –quizás una docena, si no me muero antes– que expliquen todo el siglo XVIII narrado por Martí Zuviria: porque Estados Unidos fue independiente gracias a él, que resolvió el asedio de Yorktown contra las tropas inglesas. Nos explicará cómo era el capitán Cook, como los maorís dominaban la poliorcètica y, por lo tanto, no eran unos salvajes, por qué tiene esta enemistad con Voltaire, con quién coincidió después en la corte de Prusia. Cada vez la Waltraud irá interviniendo más pero aquí es el papel que le tocaba.

Zuviria no es partidario de las largas descripciones románticas…
Delega ciertas cosas en la Waltraud: Sí, estábamos follando en el pajar pero tú ponlo bonito. Este registro dual es muy difícil de hacer pero puede ser muy eficaz.

¿Qué tiene Vauban para que Zuviria lo admire tanto?
Me fascina. Es el ingeniero militar más grande de todos los tiempos. Es su gran maestro. Las fortalezas medievales tenían una estructura desfasada, e hizo otro tipo de construcción, que si la miras cenitalmente tiene forma de estrella, detalle muy literario. Aportó dos grandes ideas en el mundo, contenida cada una en sus dos grandes bestsellers que se pueden bajar en internet: Cómo fortificar fortalezas y Cómo expugnar fortalezas. La fórmula para ser inexpugnable y la manera de cargarse su idea previa, a través de los ataques cavando tres trincheras paralelas. Rivalizó con Coehoorn, para quien atacar una ciudad es como arrancar una muela, tiene que ser una operación breve y muy dura, un ataque salvaje por el lado más débil. Para Vauban, el ataque era una operación racional compleja, su frase más famosa es la que dirigió a los soldados: “Dadme vuestro sudor, y os ahorraré vuestra sangre”. Hacía que, como topos, fueran acercándose cavando tres baches paralelos donde era difícil que les dispararan. Y, tal como sale en el libro, su hija Jeanne estaba casada con un loco que quería encontrar la piedra filosofal.

¿Y la vida privada de Berwick? Aquí emerge como un nuevo icono gay.
No se sabe pero mire, mire estas láminas suyas. ¿Qué le desprenden? Tenía diez hijos pero es extraño porque estaba siempre en campaña. Llegó con los regimientos de élite franceses, sustituyendo al fracasado duque de Pópuli.

¿Muy fracasado?
Sí. Sin la ayuda francesa es posible que no hubieran podido tomar Barcelona. La batalla no estaba perdida cuando empezó. Los barceloneses no podían ganar, por la desproporción de fuerzas, pero sí habrían podido no perder y haber negociado el mantenimiento de sus derechos.

El gran héroe es Villarroel…
Él, y el pueblo barcelonés.

¿Pobre Casanova, no? Después de leerlo a usted no sé si la gente le seguirá dejando flores…
Yo no pienso cómo el Zuviria, alto, Casanova no lo hizo tan mal. Lo que pasa es que era la cabeza política, y su trabajo no era salir a caballo con una bandera por las trincheras.

Villarroel cambia de bando, primero está con los borbónicos y después con los austracistas. ¿Era un mercenario?
Noooo, acabó su contrato con los borbones y podía firmar con otros. El espíritu de época era otro, no estaban los estados nación con la leva obligatoria. Era como los contratos deportivos de ahora. Los ejércitos eran muy pequeños, profesionales, los pagaba el rey, y los soldados eran muy valiosos porque perderlos salía muy caro.

Contrapone Berwick a Villarroel…
Uno es versallesco y el otro un majareta castellano. Villarroel está del lado de sus hombres, y Berwick es un cínico acabado, refinado pero totalmente putrefacto por dentro.

¿Eso del heroísmo de la gente no es una cosa romántica que nos han explicado?
Ningún soldado lucha por una idea elevada, por una abstracción como la democracia, luchas por no defraudar a tu compañero de al lado, con quien te has entrenado y has dormido. Lo que mantuvo a la gente luchando fue el miedo al qué dirán, porque toda la ciudad era testigo de tu coraje o de tu cobardía.

Tiene un toque de novela picaresca, con un enano, un niño ladrón, una prostituta que se la sabe larga…
Cuando Zuviría va a Castilla, es apaleado, además por los propios catalanes, y lo único que se lleva de allí es el Quijote.

Aquí en Catalunya será usted aplaudido. ¿Pero no tiene miedo de que lo acusen de chobinista sus lectores de más allá del Ebro?
No veo por qué. Quien queda peor es la clase dirigente catalana, no es una historia de buenos catalanes contra malos castellanos, de la gente de dentro contra los de fuera. La perspectiva es catalana, porque catalán es el protagonista. En aquel momento, las libertades nacionales y las sociales eran lo mismo, el pueblo era el que tenía más a perder, las clases altas siempre flotan. Un 50% de la gente rica catalana se comportó heroicamente, pero el otro 50% lo hizo de una manera que se puede calificar de pura traición.

¿Y las trincheras llenas de putas y vendedores? La vida colándose en medio de la guerra…
Eso es cosa mía. la humanidad invadiendo esta cosa plutónica… Una novela es una obra de manipulación.

Ha trabajado mucho las escenas bélicas…
Lo pasé muy mal, las reescribí muchas veces y nunca acabas de quedar satisfecho.

¿Se traducirá al catalán?
Sí, lo hará Xavier Pàmies, y saldrá el año próximo, en marzo o abril. ¿Si me lo traducen al ruso, como tengo que decir que no al catalán?

Un diálogo entre Martí y Diego Zúñiga contrapone el alma catalana y la castellana…
Desgraciadamente puede ser muy actual. Fue una guerra entre Castilla y Catalunya por la península ibérica. Se dirimían dos visiones muy confrontadas. El modelo catalán era el parlamentarismo inglés y los castellanos decían que “la palabra del rey es ley”.

Incluso vemos los indignados de la época, acampados en la plaza Sant Jaume…
Que Barcelona resistiera a los ejércitos francés y español fue una orden de debajo hacia arriba, como el Onze de Setembre que acabamos de pasar. La nobleza votó no luchar, y cambiaron por la presión popular. Para ellos, fue un desastre, claro, pero posiblemente sin este capítal simbólico hoy no existiríamos, Valencia y Mallorca no lucharon…

El libro tiene un tono de falsa épica. Según quien lo lea, puede encontrar que es una historia patriótica o que usted se ríe de todo.
Yo lo que pretendía es que un tío que es una rata mezquina como el Zuviria acabe participando en un asedio en el cual no puede creer intelectualmente pero al cual se ve arrastrado. Un cobarde que lucha por que al lado está su mujer, sus hijos…

¿Y el bombardeo de civiles?
Fue un acto de terrorismo internacional. Todo el mundo en la época disparaba sólo contra las murallas. ¿Por qué quieres destruir una ciudad que añadirás a tus dominios? Fue un acto de barbarie. Felipe V era un demente, tal como dicen incluso los historiadores borbónicos.

Se dice que es la novela del Onze de Setembre pero en realidad éste sólo ocupa 25 páginas.
El clímax, no necesito más. Lo que importa es la historia que nos lleva, todo el proceso.

¿Habrá película?
Los derechos están vendidos a Brutal Media, y con 10 o 20 millones podríamos hacer una película muy digna.

¿Y ahora qué hace?
Tengo a medias la tercera novela de la trilogía de La piel fría y Pandora en el Congo. Se titula Massallum y pasa durante la tercera guerra carlista, en una masía del Matarranya, ven unas luces en el cielo, después oyen un impacto… Y es un ángel desmayado, que se ha caído. Lo llevan dentro de la masía… El ángel les dice que lo persiguen unos demonios y que, si lo esconden, les dará aquello que más desean en la vida. Y la gente se da cuenta de que aquello que creían desear más no es lo que realmente quieren, sino otra cosa. Estoy encontrando el tono, como de rondalla. Será el final más triste de la literatura catalana. Una novelita breve pero muy efectiva. De esto se hará una peli porque pasa en una masía, hay tres tíos, es muy barato de rodar.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20121010/54352436894/albert-sanchez-pinol-victus.html#ixzz28tJSpFvW
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