Los extremos agujeros de ozono no se han replicado en el Ártico

Agujero de ozono en la Antártida

MADRID, 15 Abr. (EUROPA PRESS) –

   Desde el descubrimiento del agujero de ozono en la Antártida, los científicos, los políticos y el público se ha preguntado si se podría algún día ver un agotamiento similar de la capa de ozono sobre el Ártico.

   Un nuevo estudio del Instituto de Teconología de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés), en Cambridge, Estados Unidos, encuentra alguna razón para el optimismo: los niveles de ozono en el Ártico todavía no han disminuido a los bajos extremos observados en la Antártida, en parte debido a que los esfuerzos internacionales por limitar los productos químicos que reducen el ozono han tenido éxito.

   “Aunque sin duda hay cierto agotamiento del ozono en el Ártico, las condiciones extremas de la Antártida hasta el momento son muy diferentes de lo que encontramos en el Ártico, incluso en los años más fríos”, dice la profesora de Química Atmosférica y Ciencias del Clima en el MIT Susan Solomon, autora principal de un artículo publicado esta semana en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

   Gélidas temperaturas pueden estimular la pérdida de ozono, ya que crean las condiciones principales para la formación de nubes estratosféricas polares. Cuando la luz incide en estas nubes, se desata una reacción entre el cloro de los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias químicas fabricadas por el hombre que se utilizaban como agentes refrigerantes y otras aplicaciones, que, en última instancia, destruyen el ozono.

   Después de que se descubrireran en 1980 las propiedades de los CFC contra el ozono, los países de todo el mundo acordaron eliminar gradualmente su empleo como parte del tratado de 1987 del Protocolo de Montreal, pero, aunque los CFC ya no se usan, su emisión durante los años que se utilizaron permanece en la atmósfera. Como resultado, las concentraciones atmosféricas han tocado techo y ahora están disminuyendo lentamente, pero van a pasar varias décadas antes de que los CFC se eliminen totalmente del medio ambiente, lo que significa que todavía hay cierto riesgo de agotamiento del ozono por culpa de los CFC.

   “Es realmente una historia de éxito de la ciencia y la política, donde se hicieron las cosas correctas justo a tiempo para evitar daños al medio ambiente en general”, celebra Solomon, quien realizó algunas de las primeras mediciones en la Antártida que apuntaban hacia los CFC como causa principal del agujero en la capa de ozono.

   Para obtener sus resultados, los investigadores utilizaron datos de satélites desde el corazón de la capa de ozono sobre las regiones polares y vieron que los niveles de ozono en el Ártico cayeron de forma significativa durante un periodo prolongado de frío inusual en la primavera de 2011. Aunque este descenso hizo bajar los niveles de ozono, la disminución no fue tan drástica como la pérdida casi completa de la capa de ozono vista en la Antártida.

   El trabajo del equipo del MIT también ayuda a mostrar las razones químicas de las diferencias, lo que demuestra que la pérdida de ozono en la Antártida está estrechamente asociada con la reducción de los niveles del ácido nítrico en el aire, que es más frío que en el Ártico. “No podemos estar seguros de que nunca habrá pérdidas extremas de ozono en el Ártico en un año futuro inusualmente frío, pero hasta ahora, todo va bien y eso es una buena noticia“, concluye Solomon.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: