Los papeles de Panamá abren el debate en Marruecos sobre la inmunidad del rey

Varios medios informan sobre las propiedades de Mohamed VI y algunos periodistas critican la autocensura de sus colegas

El rey de Marruecos, Mohamed VI, aparece involucrado en los papeles de Panamá a través de su secretario personal, el empresario Mounir Majidi, presidente a su vez del grupo de empresas Siger, propiedad de la familia real. A través de sociedades afincadas en las Islas Vírgenes Británicas, Majidi gestionó la compra del velero Al Boughaz y la de un hotel en París por valor de 36 millones de euros. Mientras la prensa marroquí oficialista guarda silencio sobre el asunto o intenta restarle importancia, algunos periodistas han saltado la imaginaria línea roja que protege al rey sobre cualquier posible crítica

 El rey de Marruecos Mohamed VI (centro) saluda a admiradores marroquíes a la llegada a su hotel de Amsterdam, el pasado 30 de marzo.

El rey de Marruecos Mohamed VI (centro) saluda a admiradores marroquíes a la llegada a su hotel de Amsterdam, el pasado 30 de marzo. ALEXANDER SCHIPPERS EFE

 

l sitio digital Le Desk denuncia en un editorial publicado este miércoles el “silencio incómodo” que guardan las instancias oficiales y reclama la apertura de una investigación. “Ninguna reacción oficial ha venido de los ministros de Justicia, Economía o Finanzas o de los responsables de las administraciones involucradas”, reza el editorial de Le Desk. “Digámoslo sin rodeos”, añade el texto, “el hecho de que se cite a Mohamed VI a través de su secretario particular paraliza a todo el mundo. (…) Cinco años después de la adopción de la nueva Constitución de 2011, en Marruecos el rey y su entorno permanecen intocables”.

La portada del diario Le Monde podía apreciarse el martes en los principales quioscos de Rabat. Allí aparecía la cara de Mohamed VI bajo el título “El dinero escondido de los jefes de Estado”, junto a las del ruso Vladimir Putin y el argelino Abdelaziz Buteflika, entre otros. En un artículo titulado Mohamed VI ama las islas Vírgenes, Le Mondeinformaba de que el rey compró el velero Al Boughaz e invirtió en una compañía que cotiza en la bolsa de Casablanca a través de una sociedad afincada en las islas Vírgenes Británicas. Otra sociedad perteneciente al monarca facilitó la compra y renovación de un hotel en París.

Esas operaciones se hicieron a través del bufete panameño Mossack Fonseca y mediante el secretario particular del rey, el empresario Mounir Majidi, que es quien aparece en los documentos de Panamá. Majidi fue nombrado secretario real en 2000. Y dos años después pasó a presidir Siger, el grupo de empresas de la familia real.

El director de Le Desk, Ali Amar, indicó a este diario que si en los documentos de Panamá hubiese surgido el nombre del presidente del Gobierno, Abdelilá Benkirán, del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), todos los medios estarían criticándolo ahora. Amar lamenta la “fuerte autocensura que reina en las redacciones”. Y no solo en las redacciones, según Amar: “El problema es que no existe un ecosistema de debate en Marruecos. Los políticos, incluso una amplia franja de la sociedad civil, se esconden en un mutismo alucinante cuando se trata de comentar o investigar los temas relacionados con la monarquía. Hay una vara de medir que se aplica al rey y a su entorno y otra para el común de los mortales”, concluye.

“En 2003”, publicaba Le Monde el martes, “una empresa domiciliada por Mossack Fonseca en las islas Vírgenes, EPOS International Corp, presta 36 millones de euros a una sociedad luxemburguesa, la inmobiliaria Orion SA. El contrato precisa que el ‘prestatario no pagará intereses por la cuantía del préstamo. Y a cambio el acreedor podrá utilizar el inmueble para sus fines personales (…)”. El diario francés concluye que la operación convierte a Mohammed VI a la vez en “prestamista, prestatario y beneficiario del montaje”.

Hicham Naciri, abogado del secretario particular del rey, declaró este jueves en el sitio digital Medias 24 que el artículo de Le Monde está hueco y no contiene ninguna revelación. “¿Puede haber algo más natural para un jefe de Estado, cuyo patrimonio se gestiona con absoluta transparencia, que buscar una cierta discreción en la gestión de algo que pertenece a su esfera privada?”, se pregunta el letrado. “En Marruecos”, añade, “los negocios de la familia real son conocidos y transparentes, muchas de sus empresas cotizan en la bolsa de Casablanca y están sujetas a reglas muy estrictas”

El semanario Tel Quel, el más influyente entre los medios francófonos, publicó este miércoles un reportaje donde sostiene que los papeles de Panamá están tomando el pulso de la prensa marroquí. “Sobre un tema tradicionalmente considerado como una línea roja”, precisa el artículo, “es preciso constatar que la prensa marroquí tan solo ha sido amordazada por su eventual autocensura y su falta de acceso a la información (en referencia a los papeles de Panamá)”.

El director del diario arabófono Akhbar Al Youm afirma en el citado artículo: “La autocensura de ciertas publicaciones es más conservadora que la censura de Estado”. Por su parte, el medio digital Le360, que dispone de excelentes vínculos con el Palacio Real, publicó el pasado 7 de marzo un artículo titulado “Los entresijos de una falsa investigación sobre dos bienes propiedad del rey”. La publicación se hacía eco de un cuestionario que había enviado un periodista estadounidense perteneciente al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) al secretario del rey. El reportero preguntaba por las empresas domiciliadas en las islas Vírgenes. Sin embargo, el periodista de Le360 estimaba que esas investigaciones eran innecesarias porque se hacían sobre “informaciones públicas” y que el rey “no necesita autorización antes de adquirir un bien”.

El diario Le Monde respondía este miércoles a ese artículo con otro titulado: “Marruecos: el método de un medio próximo a Palacio para desinflar las exclusivas molestas”. El articulista de Le Monde asegura que lo que trataba de hacer Le360 con su “panfleto” es lo que en el lenguaje militar se llama “fuego preventivo”, es decir, “disparar primero ante un ataque inminente”.

Por ahora, el diario digital Le Desk parece bastante solo en su afán de fomentar el debate y la investigación.

Fuente: El Pais
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