¿Qué países permiten la eutanasia?

  • Se cumplen 15 años de la aprobación, en Holanda, de la primera ley que legalizó la muerte digna

¿Qué países permiten la eutanasia?

Hoy hace 15 años que Holanda legalizó la eutanasia. Lo hizo a través de una ley que entraría en vigor un año más tarde, en abril de 2002. Tras los holandeses vendrían los belgas, y más tarde los luxemburgueses. Son los tres únicos países europeos donde la eutanasia es legal. California y Colombia suponen los otros dos puntos del planeta donde esta práctica está permitida. Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de eutanasia?

Según el Comitè de Bioètica de Catalunya, este concepto “hace referencia a aquellas acciones realizadas por otras personas, a petición expresa y reiterada de un paciente que padece un sufrimiento físico o psíquico como consecuencia de una enfermedad incurable y que él vive como inaceptable, indigna y como un mal, con la finalidad de causarle la muerte de manera rápida, eficaz e indolora”.

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Otra cosa muy distinta es el suicidio asistido, que está legalizado en Suiza y en algunos estados norteamericanos, como Oregon, Washington, Montana o Vermont –también es legal en Holanda y Luxemburgo, no así en Bélgica-. “La eutanasia la lleva a cabo una persona que no es el enfermo, un médico generalmente. Sin embargo, en el caso del suicidio asistido es la propia persona la que efectúa la acción, estando médicamente asistida”, explica a La Vanguardia Isabel Alonso, presidenta de la delegación de Catalunya de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD).

La legalización de la eutanasia en los tres países europeos mencionados levantó muchas ampollas en su momento. Sin ir más lejos, en Luxemburgo, el jefe del Estado, el duque Enrique, se negó a firmar la ley arguyendo motivos morales y de conciencia (un año más tarde el parlamento limitaría sus poderes y la norma saldría adelante). Y a día de hoy sigue siendo un tema tabú. Muchos gobiernos prefieren no pronunciarse al respecto; otros se muestran ambiguos. Lo que está claro es que esta práctica genera mucha controversia.

“Aunque tengas una enfermedad irreversible, sigues siendo una persona, con tu código genético que demuestra que formas parte de la especie humana”, esgrime Francisco García-Faria, expresidente de Metges Cristians de Catalunya (MCC). Este médico se muestra proclive a interrumpir en un momento dado “una medida extraordinaria como puede ser la respiración artificial” de un paciente en fase terminal, pero a la vez aboga por mantener siempre “las medidas no extraordinarias, como son la hidratación y la alimentación”.

Una sociedad que no defiende al débil es una sociedad que no tiene futuro
FRANCISCO GARCÍA-FARIA

Médico y expresidente de Metges Cristians de Catalunya

García-Faria incluso denuncia que en Holanda, país pionero en la legalización de la eutanasia, “algunos pacientes se van a Alemania por miedo a los médicos”. “Los enfermos, cuando entran en una situación en la que prevén que pueden estar desprovistos de la capacidad de decisión, lo que hacen es irse”, añade. Para este facultativo, “la sociedad ha aceptado que las personas en esta situación gastan recursos, no producen, molestan y es por eso que cuando antes se vayan mejor”. “Una sociedad que no defiende al débil es una sociedad que no tiene futuro”, sentencia.

Cabe tener en cuenta que cuando Holanda legalizó la eutanasia determinó claramente en qué contextos ésta podía llevarse a cabo, indicando que dicha práctica no sería considerada un delito siempre que el médico actuase respetando criterios muy estrictos. Entre éstos, que el enfermo estuviera sometido a un sufrimiento insoportable sin que existiera perspectiva de mejora alguna, y que hubiera expresado de forma inequívoca su voluntad de morir. Además, el médico que lo asistiera, tendría que haber pedido una segunda opinión a otro colega.

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“La ley holandesa tiene toda una serie de garantías”, señala Alonso. “La persona que quiere que se le practique la eutanasia en un momento dado no tiene que manifestarlo sólo en una ocasión, tiene que decirlo una vez, después dejar pasar un tiempo, manifestarlo de nuevo y ante dos médicos distintos. Si no lo puedes manifestar, porque no te lo permite tu estado de salud, lo importante es que lo hayas hecho por anticipado”, agrega.

Precisamente, la asociación que preside en Catalunya Isabel Alonso anima a los ciudadanos a dejar por escrito sus voluntades, lo que vendría a ser un testamento vital. Se trata de un documento que ofrecen todas las comunidades autónomas en el que la persona puede indicar qué tratamientos no quiere recibir en caso de padecer una situación irreversible. En dicho documento el interesado también “puede designar un representante, que lo que hará es defender su voluntad llegado el momento”, apunta Alonso. El problema es que no hay costumbre todavía de elaborar lo que, por ejemplo, en Catalunya se denomina el documento de voluntades anticipadas. “Sólo el 1% de los catalanes lo tiene”, lamenta la presidenta de la delegación catalana de la DMD.

Muerte digna

En España no existe una ley estatal específica de muerte digna. La norma que está vigente actualmente es la ley 41/2002 de la autonomía del paciente, que establece que éste “tiene derecho a decidir libremente” entre las opciones clínicas disponibles y “a negarse al tratamiento”. Mientras, el profesional sanitario “está obligado”, entre otras cosas, al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica y “al respeto en las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente”.

Ramón Sampedro acabó con su vida con la ayuda de su amiga Ramona Madeiro, que no fue condenada por falta de pruebas. Una vez prescrito el delito, la mujer confesó haber ayudado a morir a su amigo
Ramón Sampedro acabó con su vida con la ayuda de su amiga Ramona Madeiro, que no fue condenada por falta de pruebas. Una vez prescrito el delito, la mujer confesó haber ayudado a morir a su amigo (LV)

Eso sí, la eutanasia y el suicidio asistido están castigados con prisión. El Código Penal, en su artículo 143, lo deja claro. “El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años”, dice en su apartado primero. “Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona”, apunta en el segundo apartado. “Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte”, arguye el apartado tercero. Y en el cuarto y último matiza que la pena sería “inferior en uno o dos grados a las señaladas en los apartados 2 y 3” si el que causara o cooperara en la muerte de un tercero lo hubiera hecho “por la petición expresa, seria e inequívoca de éste” y siempre en el caso de que “la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar”.

De actualidad

Sólo el tiempo dirá si España elaborará, algún día, una ley sobre la muerte digna. En este sentido, la presidenta en Catalunya de DMD se muestra esperanzada, ya que asegura que la cuestión de la eutanasia “ha entrado en la agenda política”. Es por ello que espera que la resolución a esta cuestión “esté cerca”. Defiende que la ciudadanía reclama soluciones ya que su asociación no deja de “recibir demandas de información con respecto a Suiza”. “Las personas que se lo pueden permitir van fuera a morir dignamente. La gente pregunta: ‘¿Cuánto cuesta? ¿Y si no hablo francés, cómo lo haré?’. En una situación tan dramática es una pena que tengas que estar pendiente de esto. Además, no todo el mundo se lo puede permitir económicamente”, argumenta.

Para García-Faria, sin embargo, la solución ya existe, y no es otra que los tratamientos paliativos. “Gracias a la atención paliativa se controlan los síntomas físicos y psíquicos del paciente y su familia. La persona no sufre, porque la morfina y el midazolam, la primera para el apartado orgánico y el segundo para el psíquico, reducen y quitan los síntomas”, apunta. Y remata su argumento con esta afirmación: “El presidente de la asociación para el derecho a la eutanasia en Inglaterra dijo, cuando se informó, que si la atención paliativa se extendiera en el mundo su asociación no tendría sentido”.

Fuente: La Vanguardia

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