Estudiar en Catalunya cuesta el triple que en Andalucía

  • Los campus catalanes siguen siendo los más caros de España para el 60% de los universitarios

Estudiar en Catalunya cuesta el triple que en Andalucía

 

 

Un joven que se matricule en una universidad andaluza o gallega pagará un tercio de lo que reembolsaría el mismo estudiante en Catalunya. Si la universidad está en Castilla-La Mancha, Cantabria, Murcia, Canarias, Extremadura, Galicia o el País Vasco, abonará la mitad con relación al estudiante catalán. Y si cursa sus estudios en algún centro de Asturias, Baleares, Navarra y La Rioja no se quedará lejos de esa mitad. Sólo Madrid se acercaría a las tasas catalanas, pero aun así la diferencia es subrayable. Cuatro años de carrera de Enfermería, Fisioterapia u Óptica cuestan 3.028 euros en Sevilla, 4.675 en Bilbao y 7.128 en Madrid. En Barcelona alcanzan los 9.487 euros.

Este será el coste de la matrícula, pero no necesariamente lo que habrá de pagar finalmente el alumno. “Hemos incluido un sistema de tarificación social pionero en España”, señala Arcadi Navarro, secretario de Universitats i Investigació, según el cual, si la familia del alumno tiene una renta considerada alta (48.349, en una familia de cuatro personas), pagará esta cifra, pero no si los ingresos familiares netos son inferiores a esa cantidad. En ese caso, el sistema de tarificación social catalán beneficia al alumno que quiera cursar una carrera pero no pueda pagar los estudios, pues la administración catalana abona entre un 10% y un 50% hasta completar la matriculación total (becas Equidad) sin discriminar por notas. Si la renta es inferior a 38.381 euros (para una familia de cuatro miembros) tiene derecho a las becas de régimen general que concede el Ministerio de Educación. Es decir, y por decirlo de forma simplista, los considerados “ricos” en Catalunya (el 60% de la población universitaria) pagan más que en el resto de España, pero los “pobres” (el 40% restante) pagan menos. Así nadie queda excluido del sistema universitario. Ahora bien, los padres de rentas por encima de los 48.349 pagarán el máximo tengan uno o cuatro
hijos.

España es uno de los países de la Unión Europea con tasas universitarias más altas. Alemania, como otros países, goza de la gratuidad en las universidades públicas. Con la crisis económica y el recorte en la financiación autonómica, el Gobierno del PP decidió traspasar al usuario parte del coste de la matrícula. Se establecieron tres precios distintos por carreras en función de los recursos que necesitan. Sólo Andalucía decreta un precio único para todas las carreras sean de Humanidades o de Cuidado de la Salud (12,62 euros por crédito). Los grados más caros son Medicina, Enfermería, Biología, Óptica y la diversidad de Ingenierías (aunque en Catalunya estas últimas están, de momento, subvencionadas) y es en estas carreras donde se producen las mayores divergencias. En Barcelona, por ejemplo, cada crédito cuesta 39,53 euros (la medida de valoración académica de las asignaturas en todos los estudios oficiales universitarios europeos. Un grado de 240 créditos (cuatro años) costaría así 9.487 euros. En Andalucía, saldría a 3.028,8 euros .

Tasas universitarias clasificadas por comunidades
Tasas universitarias clasificadas por comunidades (Jordi Bagué – LV)

Las diferencias menores se producen en Humanidades, Administración de Empresas y Filologías, en las que un crédito cuesta 25,27 euros en Catalunya frente a los 12,11 de Asturias, 14,39 de Bilbao o 24,30 de Madrid. Anecdóticamente, Castilla y León supera en 28 céntimos el precio catalán. En la clasificación intermedia se encontrarían Arquitectura, Bellas Artes, Farmacia, Física o Comunicaciones, con una tasa catalana de 35,77 euros (véase el gráfico adjunto).

Las diferencias entre comunidades se debe al decreto de la ley Wert del 2012 que dejó libertad a las comunidades autónomas para establecer el precio de las tasas hasta un límite del 25% del coste total de la matrícula (el 75% está subvencionado). Los gobiernos autónomos pueden trasladar a los alumnos entre el 15% y el 25% del coste de sus estudios. Catalunya es la única comunidad que ha optado por el 25% (Madrid decidió la horquilla más alta también pero la rebajó el pasado año). En el 2012, el Govern catalán subió las tasas un 65% al tiempo que creaba el sistema tarifario de las becas equidad.

Con la idea de tender hacia la gratuidad como en otros países europeos, Catalunya Sí que es Pot (CSQP) presentó una proposición parlamentaria la semana pasada para que se redujera el 30% de las tasas el curso 2016-2017. Fue aprobada por todos los partidos con el voto en contra de JxSí. En el cuadro adjunto se ve la reducción de coste que supondrían las carreras en función de su clasificación. “La voluntad del Govern es bajar las tasas pero beneficiando a las clases más bajas a medida que el pre-
supuesto nos lo permita”, señaló Navarro.

La polémica sobre los precios universitarios se une al debate del acceso a la universidad, con la supresión el próximo curso del examen que garantizaba el distrito único (las pruebas de acceso a la universidad), y el debate sobre
la reducción de grados. Respecto a la supresión de la selectividad,
de momento inevitable si no se constituye un nuevo gobierno, los rectores están elaborando, junto con el ministerio, una prueba que sea reconocida por todas las universidades para que los estudiantes puedan moverse libremente dentro del sistema universitario español.

Más polémico resulta el llamado debate del 3+2, que tiene en pie de guerra a los estudiantes, cuyos representantes han convocado una huelga para mañana miércoles y para el jueves en todo el territorio español, aunque las organizaciones de Catalunya no se han sumado. Los estudiantes consideran que reducir de cuatro a tres años los grados supondrá encarecer la carrera, pues los másters, que son prácticamente obligatorios para la empleabilidad futura del licenciado, son más caros que los cursos de grados. Además, el sistema es lo bastante flexible como para darse la circunstancia de que una misma carrera se curse en tres o cuatro años en función del campus en el que se estudie.

La flexibilización es una reivindicación del sistema universitario catalán que ve con buenos ojos el 3+2 para acercarse al modelo europeo con el fin, entre otras cosas, de atraer alumnos extranjeros y facilitar convenios con otros campus europeos, que mayoritariamente cuentan con el 3+2. En este sentido, el Consell Interuniversitari de Catalunya decidió crear una comisión que garantizara la calidad de la formación y equiparar el primer año de máster a precio de grado para no encarecer la carrera aunque se pase al formato 3+2. También garantiza la financiación de la universidad.

Fuente: La vanguardia

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