Una mujer para la ONU

Más de 70 años llevan hombres sucediéndose como secretarios generales de la ONU. Uno detrás de otro, hasta ocho han reinado sucesivamente en esta organización internacional. El actual presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Mogens Lykketoft, lo ha recordado bien claro al Consejo de Seguridad de la ONU: “En 70 años nunca ha habido una mujer como Secretaria General. La excusa de que no había ninguna candidata lo suficientemente cualificada ya no sirve. Tener en cuenta a una mujer como candidata sería muy importante para asegurar el avance de la igualdad de género en todos los niveles.” Está claro que Lykketoft se refiere a que no es muy consecuente defender la igualdad de genero y no dar ejemplo. Pese a las resoluciones aprobada, las mujeres siguen estando escasamente representadas en los más altos niveles de las Naciones Unidas. Por ejemplo, en la ONU solo siete de los 44 representantes especiales y asesores son mujeres, mientras que su Asamblea General, que tiene un nuevo presidente cada año, solo ha elegido a tres mujeres de 69 sesiones.

La carrera para presentar candidatos ya está en marcha. Desde el 1 de enero se han comenzado a agilizar los movimientos y las presentaciones de candidatos. Y candidatas. El actual secretario general, Ban Ki-Moon, dejará su cargo en enero de 2017, pero la elección de su sucesor será anterior para darle tiempo a poderse preparar para el puesto. Con el panorama internacional lleno de conflictos, algunos tan enquistados como el de Siria o el de Israel-Palestina, muchos países, como el Reino Unido, están presionando para que se hagan ya las listas de candidatos y que se deje de hacer en secreto.

Por primera vez en la historia de la organización en el juego de tablero que precede a la elección parece que es más importante el genero del candidato que su lugar de procedencia, como había sido lo habitual hasta ahora. Para lograr que una mujer ocupe el puesto -o al menos que se tengan seriamente en consideración a las candidatas-, varias organizaciones llevan meses luchando. Equality Now puso en marcha una campaña el pasado junio, mientras que The Elders, el grupo de líderes internacionales formado por Nelson Mandela, también está asesorando a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) sobre la importancia de que sea una mujer la que ocupe el cargo ya que son los cinco por unanimidad quienes deben elegir al nuevo Secretario General y además pueden ejercer el temido derecho a veto.

Pero mientras el Reino Unido ya se ha mostrado favorable a que sea una mujer la elegida, Rusia ha dicho que el género del candidato no debe de ser crucial. El ‘lobby’ Woman SG también hace campaña con el hashtag #She4SG (que equivale a decir ‘ella para Secretaria General’) y da razones de peso como que las mujeres no solo constituyen la mitad de la población mundial sino que son las destinatarias de gran parte de la asistencia de las Naciones Unidas además de resaltar lo simbólico y motivador que supondría tener a una mujer como Secretaria General.

Entre las mujeres con más opciones hay nombres muy prestigiosos que demuestran que las candidatas tienen tantas calificaciones como sus homólogos masculinos. Parece que al fin ha llegado el momento de romper el techo de cristal de Naciones Unidas. Ya no hay excusas que valgan:

Irina Bokova (Bulgaria). La actual directora general de la UNESCO es la candidata que más se menciona en los mentideros diplomáticos como posible sucesora del surcoreano Ban Ki-Moon. Su impecable labor al frente de la UNESCO es una de sus mayores bazas, la otra es que hipotéticamente ella sería la favorita del Rusia. Además, cuenta a su favor con que, por tradición, el próximo secretario general debería proceder de Europa del Este. Apasionada de los Derechos Humanos, Bokova tiene un talante conciliador muy acorde con el puesto al que se presenta.

Kristalina Ivanova Georgieva (Bulgaria). Dicen que la mayor amenaza a la candidatura de Bokova es su compatriota, la economista y comisaria europea de Presupuestos y Recursos Humanos Kristalina Ivanova Georgieva. De ella dicen que es una gran negociadora y recientemente ha logrado poner en marcha un plan para ofrecer 20.000 plazas de acogida de los solicitantes de asilo en Grecia, para el que ha conseguido arañar 80 millones de euros del presupuesto de la UE. Entre sus responsabilidades está conseguir que las mujeres representen el 40% de la comisión a la que pertenece para finales de 2019.

Vesna Pusic (Croacia). La Viceprimer Ministra y Ministra de Relaciones Exteriores croata ha sido oficialmente propuesta por su país de origen al cargo de Secretaria General de la ONU. Ferviente defensora de los Derechos Humanos, Pusic se ha ganado la simpatía en su país por su oposición a la valla que ha creado Eslovenia para detener a los inmigrantes y refugiados. La ministra ha mandado numerosas notas a su homólogo esloveno y ha escrito también una nota al Primer Vicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans instándole a pedir que quiten la inhumana alambrada.

María Ángela Holguín Cuéllar (Colombia). Actual ministra de Relaciones Exteriores colombiana, Holguín es una politóloga con una amplia experiencia diplomática e incluso dentro de la ‘casa’, ya que fue Embajadora ante la ONU del gobierno de Álvaro Uribe, puesto al que según se cuenta renunció porque le habrían intentado imponer el nombramiento como funcionarios de familiares y allegados del Presidente para pagar favores políticos. Entre sus mayores bazas se cuenta su vasta experiencia diplomática.

Rebeca Grynspan (Costa Rica). Gran defensora de la tecnología y el desarrollo, la ex vicepresidenta costarricense y actual titular de la Secretaría General Iberoamericana es una auténtica conciliadora que consigue beneficios para todas las partes cuando trata de mediar, por ejemplo, en acuerdos bilaterales. Su nombramiento sería recibido con alegría en España ya que nuestro país ha encomiado en diversas ocasiones su trabajo en la Comunidad Iberoamericana.

Helen Clark (Nueva Zelanda). La ex primera ministra de Nueva Zelanda y directora del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas tiene en su contra el hecho de haber sido, precisamente, mandataria de un país ya al parecer una norma no escrita de la ONU impide a los jefes de Gobierno acceder al cargo de Secretario General. En todo caso, su prestigio hace que sea una opción a tener en cuenta.

Michelle Bachelet (Chile). La candidatura de la actual presidenta de Chile se baraja más por prestigio que por posibilidades reales. Desde luego, ella sería la candidata idónea ya que además de sus conocimientos como jefe de Estado, posee un talante conciliador aunque firme y fue la primera directora de ONU Mujeres, cargo que desempeño de manera impecable. Otros nombres que se barajan junto al suyo son el de la presidenta Lituana, Dalia Grybauskaite, la Primera Ministra danesa Helle Thorning-Schmidt e, incluso, la canciller alemana Angela Merkel.

Fuente: El Mundo

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